miércoles, 20 de mayo de 2015

Hotelga: Encuentro anual de la Hoteleria y la Gastronomia -1 al 3 de septiembre en La Rural-

Hotelga 

El dia 30 de abril pasado se realizo el lanzamiento oficial de Hotelga 2015

Se llevó a cabo en el día de la fecha en la Sede Social de la Asociación de Hoteles de Turismo de la República Argentina el lanzamiento del XIII Encuentro Anual de la Hotelería & Gastronomía HOTELGA 2015 con sus respectivos eventos: el“Torneo de Chefs: Buscando el Menú Argentino” y la IV Edición del “Concurso Nacional de Hotelería Sustentable en la República Argentina. Hoteles más Verdes”.
El evento contó con la presencia del Ministro de Turismo de la Nación y Presidente del Inprotur Enrique Meyer, el Secretario de Turismo de la Nación, Daniel Aguilera, la Subsecretaria de Promoción Turística Patricia Vismara, la Directora Nacional de Promoción Turística, Verónica Llambrich, el Ministro de turismo de Mendoza y Presidente del CFT Javier Espina, el presidente de la Cámara Argentina de Turismo, Oscar Ghezzi, el Presidente de AHT, Aldo Elías, su par en FEHGRA, Roberto Brunello, el Gerente de Ferias Argentinas, Gonzalo Paez, autoridades del sector, representantes de Universidades, Directivos de AHT, FEHGRA y Ferias Argentinas, profesionales de la prensa y proveedores de la Industria de la hospitalidad.
El Ministro de Turismo, Enrique Meyer remarcó la importancia de la realización de HOTELGA para el sector turístico tanto a nivel nacional como internacional, en un momento en la Argentina donde el turismo ha tenido un considerable desarrollo en los últimos años. Además aseguró que HOTELGA es el encuentro más importante del sector y uno de los mayores logros alcanzados. Destacó la importancia del trabajo conjunto entre el sector público y privado y el tener una mirada positiva con la intención de seguir creciendo.
Roberto Brunello, presidente de FEHGRA resaltó la importancia del encuentro que ofrece la posibilidad de mejorar el servicio y la calidad a los clientes de nuestros establecimientos y reconoció el esfuerzo de los proveedores y colegas que año tras año participan del encuentro. También se refirió a la nueva edición del Torneo Nacional de Chefs que elige a los equipos de cocineros más creativos del país. Los participantes son los finalistas de las distintas rondas clasificatorias que se están llevando a cabo en las provincias argentinas a lo largo del año.
Al hacer uso de la palabra, Aldo Elías – presidente de la AHT, recordó a los presentes sobre la importancia del encuentro el cual permite a todos los expositores y visitantes, estar a la vanguardia de la información y la innovación de productos y servicios de la industria de la hospitalidad y la gastronomía. Además, el Ing. Emiliano Mastelli, coordinador del concurso Nacional de Hotelería Sustentable. Hoteles + Verdes, presentó las novedades de esta cuarta edición en las que se destaca la creación de la nueva categoría Green Marketing, creada para que los hoteles certificados con la Ecoetiqueta puedan promocionase como establecimientos respetuosos con el medioambiente y a la altura de las exigencias de los actuales consumidores. Las finales del mismo, se celebrarán en el marco de HOTELGA, co organizado por la AHT, FEHGRA y Ferias Argentinas, a realizarse en el Predio Ferial La Rural entre el 1 y 3 de septiembre próximo.


viernes, 15 de mayo de 2015

Lácydes Moreno Blanco, fallecido este jueves, era una eminencia de la gastronomía colombiana.


"Creo que no se cocinar, pero he asistido a la evolucion de la mesa"
Foto: Claudia Rubio / EL TIEMPO
Lácydes Moreno nació en Burdeos (Francia), pero creció en Cartagena y vivió sus últimos años en Bogotá. No había evento gastronómico al que no fuera invitado de honor.


Nonagenario ya, Lácydes Moreno (30 de agosto de 1920-14 de mayo de 2015) era un viejo elegante, galante, lleno de flores para sus interlocutores y, sobre todo, para las damas de todas las edades. En un mismo minuto era capaz de convertirse en un espadachín de la palabra para defender el término ‘empanada de huevo’, acudiendo a la historia, a la costumbre, a la etimología, a lo que fuera necesario y, a la vez, llenar de correcciones cariñosas a quien hubiera cometido la osadía de llamarla ‘arepa e huevo’.
Lo hacía porque pasó su vida estudiando los platos, los sabores, la forma como se fueron formando las cocinas, sobre todo la cartagenera que lo acunó y lo maravilló siempre, incluso después de haber recorrido mesas del mundo entero para compararla, juzgarla y declararla victoriosa.

Insistía en que no se dijera que fue diplomático: “Pasé unos años en el servicio exterior –corregía–, no en la diplomacia, que es un término muy pomposo”. Pero ese servicio fue abono a las inquietudes culturales que lo llevaron, pese a su sencillez, a ser reconocido como autoridad gastronómica.
“Al llegar a esta cumbre de la vida, pienso que el hombre es el resultado de su mundo histórico –le dijo a esta redactora en el 2010– .Vivimos tan rápidamente, tan vertiginosamente, que hoy los cambios son bruscos. Vengo de lo que antiguamente era la comida familiar, donde se forma el hogar. Y a través de estos estudios en los que me he pasado la vida, creo que no sé nada de cocinar, pero he asistido al espectáculo de cómo el concepto de la mesa ha ido evolucionando”.
Nacido en Burdeos (Francia), Lácydes Moreno creció en Cartagena; su padre fue el periodista y fundador de El Mercurio, Benjamín Moreno Torralbo, que también fue jefe de redacción y editorialista de El Siglo. “Antes, en las casas no había televisor –contaba–, pero en mi casa familiar, en Cartagena, lo que había era libros. Y desde temprano tuve interés por la cocina, gracias a las negras que había en mi casa. Recuerdo a Cesaria; sus hijos eran mis compañeros de juegos, con ellos me metía al mar e hice la primera comunión... Entonces, ese matrimonio entre libros y cocina me llevó a ver a esta última desde la perspectiva que más me ha interesado: la cocina como un reflejo de culturas”.
Creció saboreando la que años después afirmó que era una de las cocinas más variadas del mundo –algo de lo que empezó a ser consciente cuando ya trabajaba en el servicio exterior–. “Hay sutileza en la cocina cartagenera –así la descri- bía–. Todo se acompaña con algo dulce. Al mediodía se servían unas tortillas de plátano o un higadete o arepitas dulces. Por la tarde, el arroz con coco o la posta negra siempre se acompañaban de un enyucado o con plátano en tentación”.
Y se declaraba “especialista en enyucados” para afirmar que este bocado a base de yuca no es un postre. “Es un acompañamiento, porque la comida nuestra se corta con un toquecito de dulce. He pensado que debió ser por una influencia de la época colonial arábigo-andaluza y de la mano negra de nuestro fogón, porque incluso al arroz con coco le ponen azúcar. La morcilla nuestra, costeña, es dulce, no como la de Bogotá”.
Moreno, que el año pasado recibió el Premio Nacional a la Vida y Obra otorgado por el Ministerio de Cultura, recordaba que fue su primer cargo en el exterior, en Cuba (1952), el que iluminó el camino de sus intereses intelectuales. “Ya tenía entonces una visión de mis sabores, porque habíamos vivido antes en Bogotá, pero llega un momento en que la cocina se vuelve nostalgia...”
De observar las similitudes y diferencias entre platos que incluso ostentaban el mismo nombre, empezó su empeño en la valoración de lo propio. “Empecé a notar las diferencias, a hablar de platos. Por ejemplo, el ajiaco bogotano es distinto al de Cartagena, más sápido, con cerdo salado, yuquita y ñame. Y a la vez, el plato nacional cubano es otro ajiaco, parecido, caribeño”.
Moreno describía su labor como un proceso de “ir detectando cositas”. Tanto que al volver a Cartagena, ya seguro del valor de sus tradiciones culinarias –y ejerciendo el cargo de director de Educación Pública–, alcanzó a hablarle a Teresita Román de la necesidad de recoger las recetas de la ciudad como mecanismo para preservarlas. “Y ella emprendió, con su familia, la elaboración del libro Cartagena de Indias en la olla –contaba–. Me lo envió cuando ya estaba viviendo en Japón, país a donde me fui en 1957; pensé que iba por un año y me quedé diez”. En Japón se casó con una japonesa con quien tuvo un hijo.
Al hablar de la evolución de la mesa colombiana, afirmaba que quizás lo más decisivo en ella fueron “los cambios en los comportamientos matrimoniales”.
Se refería al “cariz de estabilidad” del matrimonio, a la costumbre de ir a almorzar a la casa, al hábito por el cual las señoras llevaban cuadernitos para conservar recetas familiares. Lácydes basó en esas reliquias familiares su libro Las recetas de la abuela (1998). “Comencé a estudiar eso en Cartagena, por un librito que me regalaron, y descubrí un tesoro en ello. Vi cómo las señoras de antes tenían predilección por consentir al marido y a los hijos. Tenían bella caligrafía y, a veces, unas deliciosas faltas de ortografía, pero esa era la coquetería de la época. Todo eso le daba carácter a la cocina, a la mesa, a los sabores, que eran formados a través del tiempo y son resultado de los productos del entorno”.
Y en el recuento del camino recorrido, Lácydes Moreno hacía altos para elevarse en sugerencias de menús que exaltaran el sabor de Colombia: “Propongo un menú de ejemplar delicadeza: un sorbete de curuba, una sobrebarriga, unas papas chorriadas y la preparación con aguacate. Pero una sobrebarriga bien hecha, delgada, bien adobada con cerveza, aunque primitivamente era con chicha, que después va al horno. Y para terminar, una cuajada o leche asada. Es un menú prodigioso, desde el sorbete. Sería el menú de una reina”.
Para Lácydes, nuestra cocina siempre estuvo a la altura de reyes, reinas, presidentes y embajadores. Lo comprobó en su vivencia personal, con el ajiaco.
“En el fondo, es una sopa parmentier que ha evolucionado mucho –ponderaba–. A finales del siglo XIX, la llamaban sopa de ajiaco y no tenía pollo ni maíz, pero se hacía con la yoma (papa en muisca). Después se hizo afrancesado: porque le pusieron la crema. Cuando tenía la oportunidad de servirlo en mis embajadas, era un plato atrayente para presentarlo en bufé: ponía las mazorcas cortadas a un lado, el pollo desmenuzado en otro, el caldo en otro, y así con el maíz, la crema de leche y las alcaparras. Yo ponía mi sopera en el centro y les explicaba, y era un éxito cuando la gente armaba su plato”.
Moreno Blanco plasmó en sus libros esa conexión de nuestros sabores con su pasado. Basado en extractos de una antigua publicación bogotana, del siglo XIX, que reunía una miscelánea de costumbres locales, entre estas recetas, editó su libro Sabores del pasado. Y de una cantidad de fichas bibliográficas y apuntes que acumuló a lo largo de su vida sacó en limpio su Diccionario de voces culinarias (2008), un gran volumen de términos que alternó con poesías referentes a los fogones.
“Participamos de cambios bruscos en las actitudes de la mesa –observaba–. No sé hasta dónde nos va a llevar como beneficio cultural. Pero lo importante, la saga más grande y más constante que ha vivido el hombre, viene desde el momento en el que somete el fuego y nace la cocina. Porque pasó de recoger granos y cazar y comer crudo a cocinar. Desde ese momento: la gran aventura real del hombre ha sido la alimentación, pues logró, con lo que había, acrecentar los sabores propios”.
Esos sabores propios tenían el valor máximo para el investigador: “Se van forjando a partir de guerras, invasiones, migraciones; el hombre ha ido aportando cosas, pero en cada núcleo social hay sabores propios, sean españoles, chinos, franceses o colombianos”.
Su preocupación estaba allí, en encontrar una cocina que salvara el acervo informativo que le da identidad a lo nuestro.
“Un día me invitaron a dar una charla de introducción al arte de la cocina –contaba–. Fui a ver el lugar y pregunté cuántos van a ser cocineros, me dijeron que unos 1.200 en una sola escuela. Y hay muchas. A ellos vengo insistiéndoles en la necesidad de tener conciencia de investigación, de lectura, y de que en primer término conozcan la cocina de su país, porque hay una tendencia a pensar en fusión y espumas, pero lo primero que tienen que conocer es de dónde vienen sus sabores”.
Lácydes soñaba con un restaurante escuela de cocina tradicional cartagenera, que fuese hecho “no para graduar chefs”, sino para preservar el conocimiento de su identidad culinaria.
“A veces veo programas de televisión, en los que les dan a nuestros platos tradicionales cambios tan absurdos que me dan lástima –agregaba–, y vengo sosteniendo esto: ¿para qué se meten con una cocina que ya está hecha y tiene su estilo y vida propia? Al mismo tiempo, todos los días están descubriendo ingredientes en cada rincón de Colombia, son elementos con los que debe trabajar un cocinero. Porque un verdadero cocinero es un fiador de sabores y puede aprovechar estos productos como manifestaciones de la nueva cocina colombiana, pero a la viejita déjenmela quieta, conservémosla, démosle de vez en cuando un besito, una ternurita, pero no me la maten”.
Lácydes, una verdadera eminencia de la gastronomía colombiana, es velado en la Funeraria Gaviria y sus exequias serán hoy, a la 1 p.m., en el Gimnasio Moderno, en Bogotá.
Liliana Martínez Polo
Cultura y Entretenimiento

martes, 12 de mayo de 2015

Por fin...problema solucionado!!

Hola amigos, creo que al fin pude solucionar el "problema" que no me permitia escribir/publicar en mis blogs.





Con esto no quiere decir que publicare seguido pero si que al menos...puedo hacerlo si el tiempo me lo permite.
Gracias por preocuparse y escribirme preguntando si me sucedia algo
Hasta pronto.

miércoles, 25 de junio de 2014

Detrás de las comidas: ¿por qué las facturas llevan esos nombres?

Los platos dicen mucho del lugar donde se consumen, de la historia y de la gente que los prepara. Las facturas, también tienen su historia.

 La comida dice mucho sobre la geografía, la época y la cultura de los lugares donde fueron creadas y consumidas.

Todos los platos tienen una historia detrás, a veces casual, a veces deliberada y en la mayoría de los casos, insólita.
 Por ejemplo, ¿alguna vez te pusiste a pensar por qué la mayoría de las facturas que compramos habitualmente en la panadería tienen los nombres que tienen?
¿A quién se le ocurrió bautizarlas "vigilante", "bola de fraile" o "cañoncito"?

 Semejantes nombres no podían ser casuales y tienen un por qué.

Resulta que alrededor de 1888 los panaderos tenían un sindicato organizado por el anarquista Enrico Ferrer y resultaron una huelga que duró más de diez días.

 Además de dejar de trabajar por casi dos semanas, los panaderos decidieron combatir a través de los nombres de sus facturas.

Así, los obreros panaderos anarquistas protestaron a través de sus creaciones.

 Sacramentos: similares a las medialunas, ideales para rellenar con jamón y queso, su nombre es una crítica a la Iglesia.

 Bolas de fraile: rellenas de dulce de leche o crema pastelera, los panaderos de 1888 les pusieron ese nombre para ironizar sobre la iglesia.





Bombas: su nombre directamente se burla del ejército. Son los clásicos profiteroles, rellenos de crema o dulce.






 Cañoncitos: con pastelera o dulce de leche, espolvoreados con azúcar impalpable, el nombre hace alusión también al ejército.





 Vigilantes: su nombre es una burla a la fuerza policial. Junto con las medialunas, son una de las facturas más simples, clásicas y ricas.

 El sindicalista Enrico Ferrer había nacido en 1853 y era un anarquista fugado de Italia. Llegó a Argentina en 1887 y colaboró en la formación de sindicatos. Así que ya ves, gastronomía, historia y cultura, van de la mano y cuando te sientes frente a un palto, pensá que detrás de él hay mucho más que una mezcla sabrosa de ingredientes.

Fuente texto e imagenes: Diario Veloz

Por Nieves Otero -Periodista


martes, 17 de junio de 2014

En honor a la Hna Bernarda su Torta de manzanas Palmira

O torta de manzanas F A C I L I  S I M A
Esta riquisima y simple torta ha recorrido foros, blogs, ha sido tuneada, adaptada...siempre un exito y un placer hacerla
Gracias Hermana...

Aqui el enlace a la receta 




Falleció la Hermana Bernarda

La religiosa, famosa por sus programas de cocina y libros de recetas, murió este lunes luego de sufrir un accidente cerebrovascular
María Bernarda Seitz, más conocida como la Hermana Bernarda, falleció a los 87 años este lunes luego de sufrir un accidente cerebrovascular la semana pasada. La noticia de su muerte fue confirmada por Carlos José Tissera, Obispo de Quilmes.
"Damos gracias a Dios por la vida fecunda de la Hermana Bernarda, ella que transmitió los valores evangélicos a través de sus libros y programas de televisión enseñando a cocinar. Le pedimos a Él la reciba en su Casa y acompañe a sus Hermanas, su familia y amigos en este momento de dolor", aseguró el Obispo desde la página oficial de Facebook de la Diócesis de Quilmes.
También lamentaron su muerte los integrantes de la Editorial Bonum, que publicó varios libros de recetas escritos por la religiosa. "Con profunda tristeza notificamos que hoy ha fallecido la #HermanaBernarda Seitz, una mujer dedicada a servir a Dios y dar amor al prójimo", redactaron en la red social.
"Bendiciones para la mesa", "La cocina y la fe", "Las 100 recetas para compartir en familia", "Las recetas de Dios por la Hermana Bernarda", fueron algunos títulos de la religiosa que pertenecía a la orden de las hermanas de la Santa Cruz.
Adquirió gran popularidad por sus apariciones en la pantalla chica y estuvo al frente del cicloDulces tentaciones y Saladas tentaciones que se emitieron por la señal El Gourmet.
El velatorio se lleva a cabo en la Capilla de la Comunidad Religiosa ( Av. Calchaquí 1501 - Quilmes) este lunes hasta las 22. El martes 17 seguirá a partir de las 8 de la mañana y al mediodía se celebrará la misa exequial.

Fuente ;Infobae
Fotografia El Gourmet

QEPD, gran ser humano y excelente maestra.
Seguia dando clases hasta hace pocos dias atras. Siempre con una sonrisa, con un calido mensaje, y con mucho amor.
Hasta siempre querida Hermana, le envio un beso como enviaba usted al finalizar sus programas

domingo, 29 de septiembre de 2013

Se aproxima la sexta edición del Salón Vino de Altura de Buenos Aires

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Los próximos miércoles 2 y jueves 3 de octubre tendrá lugar la sexta edición del Salón Vino de Altura de Buenos Aires, el encuentro que todos los años reúne a los vinos salteños con el público porteño. 

El evento se realizará en el Hotel Faena de Puerto Madero y durante la primera jornada se convocará a la prensa especializada e invitados de los canales de comercialización, quienes podrán visitar los stands desde las 16 hs hasta el cierre, a las 22 hs. En una segunda jornada, el jueves 3 de octubre, la feria será abierta al público a las 17 hs. y su entrada tendrá un valor $250 por persona, con la cual se recibirá una copa para la degustación de los mejores exponentes de los vinos salteños en un ámbito inigualable.
Organizado por el Gobierno de la Provincia de Salta ―a través del Ministerio de Ambiente y Producción Sustentable y el Ministerio de Cultura y Turismo― se propone, como cada año, la promoción de los vinos salteños a nivel nacional y el fomento del atractivo turístico que ofrecen los hermosos y diversos paisajes de la vasta provincia norteña.
Participan como expositores Bodega Vasija Secreta, Bodega Amalaya, Bodega Tukma, Finca Quara San Pedro de Yacochuya, Bodega Domingo Molina, Bodega El Esteco, Bodega Etchart, Bodega El Porvenir de Cafayate, Bodegas Nanni, Bodega El Transito, Finca Gualinchay. Como novedades este año, el Salón contará con dos nuevas bodegas, Bodegas Piattelli y Bodega Isasmendi, esta última de la zona del Alto Valle Calchaquí (Cachi). 
Este año, el Salón también contará con  un espacio destinado a la promoción de la Papa Andina, traída de la mano de la Fundación Alfarcito, cuya misión es la de descubrir, valorar y desarrollar las capacidades latentes de los habitantes y las comunidades de los cerros del departamento de Rosario de Lerma (Provincia de Salta), como alentar el desarrollo socioeconómico de esta región, para que los beneficiarios puedan descubrir en su tierra una opción sostenible para el arraigo definitivo.
Asimismo, El Bistró del Hotel Faena, el restaurante El Mercado y el Bar The Library ofrecerán menús y propuestas maridadas exclusivamente con vinos Salteños.


Hostnews

Horno de barro: cómo prenderlo - Capítulo 3


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Cada semana, El Federal Web entregará recetas para cocinar en el horno de barro. Ya te enseñamos a construirlo. Ahora te decimos cómo prenderlo.


Antes de encender el fuego, repasemos qué se puede cocinar en un horno de barro alimentado a leña. 

* Carnes: Asado, lechón, pollo, cordero (tenemos una parrilla con ruedas fácil de meter y sacar para inspeccionar)

* Cualquier verdura: papa, batata, zapallo, ají morrón, berenjena, cebolla, ajo, choclo con chala, etcétera (con cáscara y todo)



* Empanadas, tartas, panes, tortas, budines y brochettes
 
Ahora así, anotá las instrucciones para prender un horno de barro. 

1. Armar una "casita", acostando dos palos medianos, paralelos y un tercero cruzado haciendo puente y formando un cuadrilátero. Luego, colocar dos más encima de los paralelos y otro más encima del que puentea.

2. Continuar apoyando de esta manera palos más finos hasta cerrar un techito, dejando una entrada para colocar en el centro unos bollos de papel. Encender y alimentar con más bollos hasta que se prenda la madera.

3. Entonces se corren las brasas a un costado o se retiran totalmente, de acuerdo a lo que se quiera cocinar y el modo que se elija. Se puede barrer el piso para cocinar a la piedra o en bandejas. 

4. Para saber la temperatura algunos hacen un bollo de papel y lo colocan en el lugar donde se va a cocinar, tapan el horno y a los instantes observan: si sólo hay cenizas estará demasiado caliente, si el papel se pone de color marrón puede estar a punto, y si esta blanco esta demasiado frío. Otros insertan un termómetro y chequean la temperatura sin abrir la puerta, lo cual puede no estar mal para los inexpertos pero le quita un poco del misterio y el encanto de la mano maestra del hornero.

5. Si el horno esta muy caliente (270º C) y las piezas son grandes (como de un puño), es muy posible que se doren rápidamente y estén crudas adentro. Cuanto más grande es una pieza (pan de campo o carne) necesita más tiempo y menos calor (unos 200º C) para estar cocinada. Pero si lo que cocinamos es fino o pequeño, con unos minutos bien calientes de horno alcanza, así el calor penetra y la superficie se dora equilibradamente. Por ejemplo: pizzas, empanadas, pancitos, corte de carne delgados.
 
En fin, ahora sólo queda elegir el menú y dejarse encantar por esa pasión llamada horno de barro.





Hornos de barro: la construcción - Capítulo 2

En el inicio de la serie de hornos de barro dimos a conocer los pasos para su construcción. Acá, aportamos un recorrido en imágenes para emprender el sueño del horno de barro propio. Mirá las imágenes y hacé tu propio horno. 


Infografía: Fernando San Martín


En el inicio de nuestra serie, publicamos el paso a paso de la construcción de un horno de barro. Acá, les presentamos los siete pasos en tres imágenes con todo el proceso completo para tomar en nuestras manos una tarea fundamental: construir con nuestras  manos un horno de barro.  


Pasos:


1. Habitualmente se preparan antes unos soportes de madera o cemento, que  sostendrán una tarima cuadrada sobre la que se calculará la superficie del horno tomando como base un diámetro de 1,30 metros. La altura de las patas se calcula en 1,30 metros, de los cuales 60 centímetros deberán estar clavados bajo tierra.

2. Sobre la superficie de la tarima -que puede ser de madera fuerte-, habrá que calcular una capa de ladrillos comunes unidos con adobe. Por encima de ellos, se construirá una pileta.

3. Esta pileta se llenará con una capa de sal gruesa o vidrio molido que servirán de aislante. Y por encima de todo esto irá otra capa que puede ser de ladrillos comunes o refractarios. Recién entonces, estará lista la superficie donde construir nuestro horno.

4. Se marca entonces un centro, como el centro de una circunferencia y con la ayuda de un piolín se dibuja un círculo que señalará el perímetro del horno a construir. Sobre él se irán colocando hileras circulares de medios ladrillos.

5. A medida que se añaden filas de ladrillos se van agregando unos centímetros de largo al piolín, para que la bóveda del horno no sea muy chata. Cada hilada se irá corriendo hacia adentro de acuerdo al hilo que nos guía.

6. Los ladrillos se irán pegando con un adobe (tierra negra, pasto seco y estiércol), una mezcla que deberá resultar homogénea y habrá que dejar fermentar y secar durante bastante tiempo. Otra variante más moderna es la de pegar los ladrillos con una mezcla de tierra refractaria y cemento.

7. La chimenea se coloca unos 30 centímetros por debajo de la parte superior de la bóveda y siempre en oposición a la abertura de la puerta.

8. La puerta, a su vez, se calcula de unos 60 centímetros de ancho por 45 de alto y siempre va a ras de piso, ya que de esta forma se facilita la tarea de retirar la brasa e introducir los alimentos. Demás está decir que el piso del horno deberá estar muy bien alineado y no presentar huecos ni desniveles.

9. La puerta puede ser de madera o de metal. Deberá calzar perfectamente en el hueco, para que el cierre sea hermético. En un horno muy rudimentario, es conveniente tapar, además, esta abertura con una arpillera húmeda, para fijar bien la cierre de la puerta.

Consejos:

* No hay que olvidar de preveer una tapa también hermética para la chimenea.
* Desde ya, el revoque final también se hace de adobe y a veces, conviene también, hacer un techito de zinc sobre el horno para protegerlo de las inclemencias del clima.



Horno de barro: cómo construirlo (capítulo 1)

Los guaraníes lo bautizaron pacuá, que quiere decir “hueco del diablo”. Es el clásico horno criollo, campero, con su forma de iglú y su boca ancha, como lo vemos a menudo en el campo, en la sierra y, cada vez mas, en jardines, terrazas o patios. Este horno rudimentario es relativamente fácil de hacer, aunque se necesita tiempo para dejar que el barro, material básico, vaya fraguando y el horno no corra el riesgo de desmoronarse en el primer intento de cocción.


 Pasos:

 1. Habitualmente se preparan antes unos soportes de madera o cemento, que sostendrán una tarima cuadrada sobre la que se calculará la superficie del horno tomando como base un diámetro de 1,30 metros. La altura de las patas se calcula en 1,30 metros, de los cuales 60 centímetros deberán estar clavados bajo tierra.

 2. Sobre la superficie de la tarima -que puede ser de madera fuerte-, habrá que calcular una capa de ladrillos comunes unidos con adobe. Por encima de ellos, se construirá una pileta.

 3. Esta pileta se llenará con una capa de sal gruesa o vidrio molido que servirán de aislante. Y por encima de todo esto irá otra capa que puede ser de ladrillos comunes o refractarios. Recién entonces, estará lista la superficie donde construir nuestro horno.

 4. Se marca entonces un centro, como el centro de una circunferencia y con la ayuda de un piolín se dibuja un círculo que señalará el perímetro del horno a construir. Sobre él se irán colocando hileras circulares de medios ladrillos.

 5. A medida que se añaden filas de ladrillos se van agregando unos centímetros de largo al piolín, para que la bóveda del horno no sea muy chata. Cada hilada se irá corriendo hacia adentro de acuerdo al hilo que nos guía.

 6. Los ladrillos se irán pegando con un adobe (tierra negra, pasto seco y estiércol), una mezcla que deberá resultar homogénea y habrá que dejar fermentar y secar durante bastante tiempo. Otra variante más moderna es la de pegar los ladrillos con una mezcla de tierra refractaria y cemento.

 7. La chimenea se coloca unos 30 centímetros por debajo de la parte superior de la bóveda y siempre en oposición a la abertura de la puerta.

 8. La puerta, a su vez, se calcula de unos 60 centímetros de ancho por 45 de alto y siempre va a ras de piso, ya que de esta forma se facilita la tarea de retirar la brasa e introducir los alimentos. Demás está decir que el piso del horno deberá estar muy bien alineado y no presentar huecos ni desniveles.

 9. La puerta puede ser de madera o de metal. Deberá calzar perfectamente en el hueco, para que el cierre sea hermético. En un horno muy rudimentario, es conveniente tapar, además, esta abertura con una arpillera húmeda, para fijar bien la cierre de la puerta.

 Consejos:

 * No hay que olvidar de preveer una tapa también hermética para la chimenea.

* Desde ya, el revoque final también se hace de adobe y a veces, conviene también, hacer un techito de zinc sobre el horno para protegerlo de las inclemencias del clima.


 

Texto e iamgen: Revista El Federal

sábado, 21 de septiembre de 2013

Mercado a la francesa en Buenos Aires

En el marco de Viví Francia, Lucullus los invita a descubrir los sabores franceses con Le Marché, el domingo 22 de septiembre en Plaza Francia.

Si nunca visitaron un verdadero mercado francés, esta es la oportunidad de hacerlo y de ponerse en el lugar de un verdadero francés, una baguette en la mano y un macaron en la otra. Así, de las pastelerías hasta el queso o el pan, pasando por el foie gras y los helados artesanales, podrán encontrar productos típicos de Francia y disfrutar de un momento de buena convivencia. Si quieren aprender más sobre la cultura francesa, nada como empezar por la comida de nuestro país!

 La tradición francesa

 En este mercado a la francesa, encontrarán 16 puestos dedicados a productos franceses ofrecidos por distintos miembros de la Asociación Lucullus, tales como Jean-Paul Bondoux y Jérôme Mathe (La Bourgogne), Bruno Gilot y Olivier Hanocq (L’Epi boulangerie), Ludovic Casrouge (Un dos crepe), Céline Demarcq (L’Atelier de Céline), Sébastien Fouillade (Catering Francés), Karina Gao (Bonjour Natural Bar) y Christophe Krywonis.

 Embajadores de nuestro patrimonio culinario, estos miembros de Lucullus prepararon platos típicos de Francia para compartir con ustedes nuestras tradiciones culinarias y nuestro amor por el bien comer. Además, otros puestos con estilos francés estarán presentes como: Compañía de Chocolate, Smeterling Patisserie, Queso Fermier, Geson, Sueños Verdes y Piedras Blancas.
lo describimos en “Recorrido de los mejores mercados parisinos”  disfrutarán de una mezcla de colores, aromas y sabores, descubriendo las riquezas de nuestro terruño. Así, no hace falta ir a Francia, el mercado francés se instala en Buenos Aires!



(continua)

Fuente: Lucullus