domingo, 29 de septiembre de 2013

Horno de barro: cómo construirlo (capítulo 1)

Los guaraníes lo bautizaron pacuá, que quiere decir “hueco del diablo”. Es el clásico horno criollo, campero, con su forma de iglú y su boca ancha, como lo vemos a menudo en el campo, en la sierra y, cada vez mas, en jardines, terrazas o patios. Este horno rudimentario es relativamente fácil de hacer, aunque se necesita tiempo para dejar que el barro, material básico, vaya fraguando y el horno no corra el riesgo de desmoronarse en el primer intento de cocción.


 Pasos:

 1. Habitualmente se preparan antes unos soportes de madera o cemento, que sostendrán una tarima cuadrada sobre la que se calculará la superficie del horno tomando como base un diámetro de 1,30 metros. La altura de las patas se calcula en 1,30 metros, de los cuales 60 centímetros deberán estar clavados bajo tierra.

 2. Sobre la superficie de la tarima -que puede ser de madera fuerte-, habrá que calcular una capa de ladrillos comunes unidos con adobe. Por encima de ellos, se construirá una pileta.

 3. Esta pileta se llenará con una capa de sal gruesa o vidrio molido que servirán de aislante. Y por encima de todo esto irá otra capa que puede ser de ladrillos comunes o refractarios. Recién entonces, estará lista la superficie donde construir nuestro horno.

 4. Se marca entonces un centro, como el centro de una circunferencia y con la ayuda de un piolín se dibuja un círculo que señalará el perímetro del horno a construir. Sobre él se irán colocando hileras circulares de medios ladrillos.

 5. A medida que se añaden filas de ladrillos se van agregando unos centímetros de largo al piolín, para que la bóveda del horno no sea muy chata. Cada hilada se irá corriendo hacia adentro de acuerdo al hilo que nos guía.

 6. Los ladrillos se irán pegando con un adobe (tierra negra, pasto seco y estiércol), una mezcla que deberá resultar homogénea y habrá que dejar fermentar y secar durante bastante tiempo. Otra variante más moderna es la de pegar los ladrillos con una mezcla de tierra refractaria y cemento.

 7. La chimenea se coloca unos 30 centímetros por debajo de la parte superior de la bóveda y siempre en oposición a la abertura de la puerta.

 8. La puerta, a su vez, se calcula de unos 60 centímetros de ancho por 45 de alto y siempre va a ras de piso, ya que de esta forma se facilita la tarea de retirar la brasa e introducir los alimentos. Demás está decir que el piso del horno deberá estar muy bien alineado y no presentar huecos ni desniveles.

 9. La puerta puede ser de madera o de metal. Deberá calzar perfectamente en el hueco, para que el cierre sea hermético. En un horno muy rudimentario, es conveniente tapar, además, esta abertura con una arpillera húmeda, para fijar bien la cierre de la puerta.

 Consejos:

 * No hay que olvidar de preveer una tapa también hermética para la chimenea.

* Desde ya, el revoque final también se hace de adobe y a veces, conviene también, hacer un techito de zinc sobre el horno para protegerlo de las inclemencias del clima.


 

Texto e iamgen: Revista El Federal