lunes, 17 de mayo de 2010

El asado, 200 años de una comida que une a los argentinos

Nacido en el centro de las costumbres gauchas, el asado se impuso como el plato nacional por excelencia.
Un viaje a lo largo de la historia de las parrillas argentinas.

Por: Sebastián Espiño

La historia de la gastronomía argentina cuenta que fueron los peones, los mismos que sustentaban el poder de los caudillos pasado el primer cuarto del siglo XIX, quienes comenzaron con la tradición de la carne asada. Las estacas servían como sostén para las reses desentrañadas, dando origen al asado con cuero, uno de los primeros antecedentes de la comida que dos siglos después sigue reuniendo a familias y amigos alrededor de una mesa.

Juan Manuel de Rosas es uno de los grandes personajes argentinos que tenían debilidad por la carne asada. Según cuenta el periodista Víctor Hugo Ducrot en su libro "Los sabores de la Patria", el caudillo federal tuvo que adaptarse a las costumbres de los jinetes de su "Guardia del Monte". De ese modo, no sólo aprendió a montar a caballo o combatir, sino que también absorbió las tradiciones en cuanto a la comida. "Asaba costillares enteros y comía a punta de cuchillo", narra Ducrot.

La parrilla es una instalación que con los años se agregó a la gastronomía nacional. En un principio fue el asador el estandarte fundamental de este tipo de cocciones en el ámbito rural. Sin embargo, los procesos de crecimiento poblacional de principios del siglo XX llevaron a que la tradición se trasladara a la ciudad. Fue en la década del 50 cuando se masificó la presencia de las parrillas en las casa y junto a un aumento en la cantidad de carnicerías llegó el asado -para quedarse- en las grandes urbes.

(continua)

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