viernes, 3 de abril de 2009

Ana María Shua: "La cebolla frita trae amor y alegría en un hogar judío

Con el cálido estilo que la caracteriza y el amor a la vida cotidiana, la escritora habla de los ritos judíos en la cocina.

Nacida en Buenos Aires en 1951, Ana María Shua ha publicado Soy paciente y Los amores de Laurita, entre muchas otras novelas. También escribió cuentos para chicos y para grandes.

Cuentos para adelgazar, como El peso de la tentación, o para engordar, como ocurre con su simpática obra Risas y emociones de la cocina judía.
En estos días, mientras vivía las emociones de la presentación de Que tengas una vida interesante, su último libro, repasó la la cocina de sus antecesores.

Y así lo cuenta:"Sentí deseos de investigar en los ritos y costumbres de la colectividad judía que aparecen al sentarse a la mesa.
Llevo en mis genes una curiosa combianción de judíos árabes, ashkenazim y sefaradim. Pero en ese libro me refiero sólo a la cocina judía europea que se servía en casa de mi bobe Tzipe.
En mi familia hubo muchos aportes, reforzados con la llegada de mi marido, un judío polaco que me obligó a abrir más el espectro.

En ese panorama no podía faltar el gefilte fish, pero con los años descubrí que esta preparación no es especialmente sabrosa: la elegimos porque encierra el sabor de la infancia. Y por más que nos esmeremos, seguramente nuestros invitados se quedarán pensando en que era mucho más rico el que preparaba su madre o su abuela: imposible competir.
Antes de que apareciera en nuestras vidas ese monstruo llamado colesterol, nos matábamos por el cogote de pollo relleno... ahora debemos ser más cautos.
Pero si quieren saber más de nuestra comida, deben registrar una premisa fundamental: si no tiene papa y cebolla debe tener cebolla y papa, de lo contrario no es una comida judía. Además la cebolla debe ser frita: la cebolla frita trae amor y alegría en un hogar judío.

Para parar en el aire todo intento de comparación con cualquiera de sus ancestros o los ancestros de amigos o conocidos, no pienso darles la fórmula del gefilte fish.

Kneidalaj

Prefiero detenerme en los kneidalaj, esa inofensiva mezcla de matze meil con aceite, huevos, sal y agua hirviendo.

Aunque aquí hay un problema: salvo Aquel que lo sabe todo, nadie conoce cuál es el punto justo de cocción.
Hay personas que los prefieren muy tiernos y otros que se inclinan por los duritos, que permiten hincar cómodamente el diente. Pero por más que recorrí recetas familiares y libros de cocina, nunca encontré la fórmula exacta. Entonces los hago sencillamente así:

Mezclo en cualquier orden 1/2 kilo de matze (o harina de matzá) con 1 pocillo de aceite, 2 huevos, sal a gusto y 1 y 1/2 taza de agua hirviendo (o soda, como prefiere mi mamá).
Mezclo todo bien, hago unos pequeños bollitos con las manos unatadas con aceite y los cocino en agua hirviendo o caldo unos 20 minutos. T
ambién salen muy ricos si se añade a la masa cebollita frita, chicharrones de pollo, perejil picado y nuez moscada.

¿Con qué los sirvo?
Naturalmente, con cebolla frita."

Entrevista: Diana Castelar

La autora recibió varios premios nacionales e internacionales y sus cuentos figuran en antologías editadas en diversos países del mundo.

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