miércoles, 10 de diciembre de 2008

Ese amigo del alma

Foto tomada del mismo articulo de Cuisine&Vins


Por Ramiro Rodríguez Pardo 

Ramiro Rodríguez Pardo recuerda con emoción al Gato Dumas, su compañero de toda la vida y fiel lector de CUISINE&VINS.

El Gato Dumas fue mi hermano del alma. Con él compartí, nada más y nada menos, que ¡40 años de mi vida! Juntos, creamos un total de 14 restaurantes y ayudamos a mejorar notablemente la calidad de la gastronomía argentina. 

El gran mérito del Gato fue haber dignificado la profesión de cocinero, que era visto como una simple persona que trabajaba dentro de una cocina. Gracias a él, los cocineros empezaron a aparecer en los medios de comunicación para explicar quiénes eran, qué hacían y porqué cocinaban. Por ello, sostengo que hay un antes y un después del Gato, que marcó un liderazgo en la cocina argentina e internacional (fue elegido jurado dos veces del Paul Bocuse de Oro en Lyon). 

Con él, también le cambiamos el estilo a los restaurantes de Buenos Aires, que hasta la década del ’60 eran comederos o cantinas que presentaban salones con botellas colgadas en las paredes, jamones y riestras de ajo. No había lugares refinados ni elegantes. Gracias al valioso aporte de artistas plásticos como Polesello, Botero, Marotta y García Uriburu, entre otros, inauguramos La Chimère, un refugio gourmet elegante, diferente, que hizo furor hasta mediados de los años `70. ¿Qué tenía de especial el Gato? Absolutamente todo. Era una persona fantástica, muy inteligente, creativa y culta de la sociedad argentina. 

Formado en Londres, hablaba inglés y francés a la perfección. Hijo único, era rebelde, contestador y dueño de una personalidad muy marcada. Talentoso como pocos (siempre admiré su impresionante rapidez mental), llevaba el fuego sagrado de la cocina en lo más profundo de su ser. Al Gato también le admiré su enorme sentido del humor. En todo momento, tenía un chiste o una anécdota nueva para contar. Nunca dejaba de ser un niño, aún en los momentos más difíciles. 

El fue mi complemento ideal, perfecto, dentro y fuera de la cocina. Compartimos más de 20 años en televisión y con sólo mirarnos sabíamos lo que teníamos que decir. Jamás tuvimos guión en cámara, pues nuestro guión éramos nosotros. Bastaba un gesto para saber qué iba a hacer el uno o el otro. Y no quiero olvidarme de los 9 años magníficos que pasamos en São Paulo, donde logramos un éxito rotundo con el restaurante Clark’s. 

Compañero de ruta y emociones, con la gastronomía viajamos por los cinco continentes. La pronta desaparición física del Gato significó una tristeza inmensa y es un duelo que llevaré hasta los últimos días de mi vida. El tiempo pasa, pero lo sigo extrañando. El Gato fue un grande como persona y profesional. En definitiva, fue pionero de este movimiento culinario que en la actualidad tiene tanto glamour. Y para lograr esto, CUISINE&VINS nos ayudó muchísimo. El Gato era un enamorado de la revista, que había nacido al mismo tiempo que el restaurante Catalinas. Tanto él como yo colaboramos mucho con CUISINE&VINS y este año hubiese sido la gran estrella del 25º aniversario.

 Estoy seguro que donde se prenda el fuego de una cocina nueva en la gastronomía argentina está el alma del Gato Dumas.


***Gracias gente de Cuisine por permitirme copiar sus articulos, que son siempre interesantisimos, generalmente copio una parte y luego escribo (continuar) para que terminen de leer la nota en Cuisine, pero esta vez no pude, me traicionó el corazón, el Gato Dumas es una de las personas que mas admiro (ES y ADMIRO , tiempo PRESENTE), porqué el está...como dice en esta nota Ramiro Rodriguez Pardo, y que yo resalté en color azul:

"Estoy seguro que donde se prenda el fuego de una cocina nueva en la gastronomía argentina está el alma del Gato Dumas."

1 comentario:

Elisabeth dijo...

un repor muy interesante


besitosssss