domingo, 1 de febrero de 2009

Secretos compartidos

1.- El Gato Dumas era un personaje singular por su temperamento vivaz y desprejuiciado. Tenia una forma de ver la vida que para su época no era lo común.
Conozco unas cuantas anécdotas -algunas por vivirlas y otras porque me las contaron- muy simpáticas: una vez, en un cocktail con personas muy importantes de la bodega Chandon, pidió champange, un vaso de trago largo y hielo. Imaginarán la cara de los comensales que no acreditaban lo que veían, hasta que un director francés (creo que era el presidente de la empresa) quiso convencerlo de cambiar de idea. Lo que ese noble señor no sabía era que el Gato Dumas tenía muy en claro eso de que en la vida uno debe hacer lo que tiene ganas. De allí en más comenzó a usar la palabra "gánico", que decía había sido creada por un amigo suyo. Ser gánico era para él respetar sus ganas de lo que fuese. Si tengo ganas de tomar champagne con naranja...¿por qué no hacerlo? Si tengo ganas de tomar vino tinto con pescado... ¿por qué no ? Un tipo tan especial y simpático que se hace imposible no extrañarlo.

2.- Los brotes de soja se consiguen en casi todas las verdulerías, pero en realidad es muy bueno consumir todo tipo de brotes por su poder nutritivo y sabor tan particular. Hoy es común encontrar brotes de rabanito, berro, alfalfa, etc. Y si no consiguen, pueden hacerlo ustedes mismos, con un germinador.

martiniano@lanacion.com.ar
www.lanacion.com.ar/martiniano
Producción : Martiniano Molina/Nora Muñoz.

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Nido vacío, un síndrome malinterpretado