lunes, 22 de diciembre de 2008

Experiencia Narda

Por Cristina Goto

Fotos 
Eduardo Torres

Inteligente y comprometida, la Lepes no cocina porque sí. Lleva consigo un compromiso latente para enseñar a tener conciencia con el alimento, combustible de la energía humana.

No sólo es cocinar, también es conocer la calidad de los alimentos, saber cómo, dónde y cuando se compran, dice Narda. Es decir, hay que entender los códigos para trabajar en la excelencia, si éste es el objetivo del cocinero. No habla de lujos, se preocupa por la calidad. Entonces tanto el amateur como el profesional tienen que saber para defenderse, insiste. Así esta mujer, que empezó con gran pasión hace un poco más de quince años después de debutar como participante en el Certamen Joven Chef de la revista CUISINE&VINS, siente que debe alertar a su público, ávido de aprender esta actividad tan importante, como lo es la de dar de comer, tanto en la casa como en un restaurante. Hay que tener claro que lo que comemos es lo que nos otorga la energía para vivir, afirma. Entonces dice, tiene que ser sano sin olvidar el placer. Pero no debemos confundirnos porque el mercado no tiene escrúpulos. Narda ya recorrió todo el escenario culinario desde que dirigió sus propios y exitosos restaurantes Ono San y Club Zen. Hoy conduce sus programas de TV, seguida por miles de fans que aprenden a cocinar casi jugando, no tienen edades marcadas, hay chicos que la buscan como ejemplo para ser cocineros y gente ya madura que desde su casa sigue sus consejos y ama, se entretiene y sueña con sus viajes. Por eso Narda, hace dos años, sintió que debía escribir su libro, para transmitir su experiencia y su crecimiento profesional, que es profundo en cuanto a su compromiso para la comunidad.

(continúa)


Paté de conejo con jalea de manzanas y romero sobre tostada de pan brioche


Carne kobe y papas con semolín con crema de krein y wasabi


Cake de remolachas ANIVERSARIO CUISINE&VINS

Fotos Eduardo Torres

Para la cake


4 huevos


80 g. de azúcar


1 cucharada (té) de esencia de vainilla


80 g. de harina 0000


pizca de sal


cucharada (té) de polvo para hornear-levadura quimica-


250 g. de puré de remolachas


Para la crema de dulce de remolachas y frutillas


300 g. de queso crema


500 g. de remolachas


200 g. de frutilla


200 g. de azúcar


2 tazas de agua


1 rama de canela



Prepare la cake de remolachas: primero, enmanteque una placa baja, coloque papel manteca y nuevamente enmanteque y enharine. 

Lleve a la heladera para que solidifique la manteca. 

Cocine al vapor unas cuatro remolachas medianas hasta que estén cocidas Pélelas y procéselas hasta hacerlas un puré y tamícelas. Reserve. 

Bata los huevos junto con el azúcar a blanco y luego agregue la esencia de vainilla. 

Tamice la harina, la sal y el polvo de hornear. Incorpore los secos intercalando con el puré de remolachas con movimientos envolventes. Vuelque la preparación en la placa y extienda por toda la superficie para equiparar la altura. 

Lleve a horno a 180º C desde 15 a 20 minutos. 

Deje enfriar y corte círculos de 10 cm de diámetro aproximadamente. Reserve.


Prepare la crema de dulce de remolachas y frutillas: pele las remolachas y limpie las frutillas, córtelas en cubitos. 

Mezcle en una cacerola con el azúcar, la rama de canela y lleve a fuego lento con dos tazas de agua. 

Cuando la remolacha esté cocida, procese hasta hacer un puré. Vuelva al fuego y siga revolviendo con cuchara de madera hasta que tome consistencia de dulce.

 Reserve una parte para hacer la crema y el resto una vez frío mézclelo con el queso crema para el relleno de la cake. Reserve en la heladera.

Arme la cake: intercale los discos reservados de genoise de remolacha y crema de dulce, termine con merengue italiano y decore con azúcar en tonalidades rosas y violáceas o flores naturales comestibles. Para 2

TOMERO Malbec Rosé dulce natural 2008
Un rosado natural de Malbec de nariz profunda con presencia de notas de frutilla, como las que tiene el plato. Es untuoso y cremoso a partir de la acidez y el azúcar residual. Su sabor y ligereza armonizan muy bien con las remolachas.